domingo, 28 de septiembre de 2014

SE DICEN PERIODISTAS Y DEMÓCRATAS


En ocasiones cuando se habla de manipulación informativa, de falta de rigor y de exceso partidista por parte de nuestros medios hay quienes consideran que hay personas que ven conspiraciones por todas partes. Poco menos que paranoicos. Pero hay informadores y creadores de opinión que parece que van con el correspondiente carné entre los dientes aunque digan que no militan en ningún partido.

Se pueden dar algunos ejemplos con nombres y apellidos de la forma de actuar de determinados y prestigiosos periodistas de nuestra historia reciente y no tan reciente.

Se podría empezar por la década de los noventa. Aquí, en Andalucía, en la cadena SER, había un programa de título “Contrastes” conducido por una periodista conocida a nivel nacional, María Esperanza Sánchez. A veces permitían que algunos oyentes participaran. En una ocasión se les coló en antena un oyente que criticó el hecho de que la uniformidad de las opiniones vertidas por los contertulios no casaba con el título del programa. Con gran enfado la respuesta de tan prestigiosa periodista fue que al menos ella permitía la intervención de dicho oyente y que otros medios (léase COPE) no se lo permitirían. No alegó que actuaran con pluralidad y correctamente, sino que los otros era peores. Edificante tan prestigiosa periodista. Lo del “Y tú más“ quizá no sea tan reciente. Posteriormente el programa pasó a llamarse “La Opinión”, algo más coherente.

Esto solo es un entremés. Escuchar la referida emisora en aquella época era delirante. Teníamos la tertulia de “Hora 25” cuando comentaban el destape del asunto de los GAL, producido cuando Amedo y Domínguez se sintieron abandonados por el gobierno socialista y decidieron soltarse la lengua. Para ellos, con Carlos Carnicero y Miguel Ángel Aguilar a la cabeza, el problema no es que se hubiera secuestrado un ciudadano por el aparato del Estado, o que los GAL hubieran asesinado personas, sino el hecho de que Garzón actuaba por revancha. Sistemáticamente, día tras día, no se escuchaba otra cosa. Quizá criticaran al gobierno cuando yo acudía al baño. Garzón puede ser un juez en exceso justiciero pero en aquel caso concreto, por más que lo intentarían, no se le pudo acusar de prevaricación, y Barrionuevo y Vera acabaron en la cárcel. Este último hecho pasó de puntillas para ellos. Para el que solo escuchara esta emisora en aquella época la corrupción apenas existía. Ni el conservador Carlos Mendo se atrevía a poner el contrapunto.

Famoso era por entonces el informativo para noctámbulos de José María Carrascal en Antena 3. Allí dedicaba un tiempo a opinar sobre algún tema de actualidad bajo su particular punto de vista. Una noche vino a decir que sus amigos empresarios le decían que suficiente era que tuvieran que pagarnos el estado de bienestar a los trabajadores, como para que además fueran estos los que gobernaran. Parece que le molestaba que los trabajadores votaran socialista. Si esto no va contra el principio de un hombre un voto que me lo expliquen. Este periodista presume de beber del liberalismo del periodismo estadounidense y de ser profundamente demócrata. Le fallaría el subconsciente.

El tratamiento del fenómeno de Podemos o la cuestión catalana por parte de muchos es de lo más llamativo. En las pasadas elecciones europeas se celebraron dos debates en RTVE. En el segundo de ellos participó un portavoz por cada una de las formaciones con representación en la anterior legislatura europea; de tal manera que había un representante de CiU y otro de ERC, además de IU. Justino Sinova en Radio Nacional por la mañana criticó el exceso de representación proconsulta en el debate. Nada dijo de que en el debate previo solo participaran PP y PSOE, cuando en estas elecciones no tienen ni la excusa de que se elegía a presidente de gobierno, solo se elegían a europarlamentarios rasos. Al final vimos que PPSOE solo representaba un escaso 50% del electorado que participó. Muchos sectores de la prensa critican que se haya permitido la importante presencia de Pablo Iglesias en algunos medios, a lo que atribuyen la causa del auge de Podemos. Todos ellos periodistas que creen en la libertad de expresión y en que todos tengan la oportunidad de exponer sus ideas para que decidan los ciudadanos. Todos los que se expresen dentro de los parámetros que sea de su agrado, evidentemente. Los argumentos contrarios no se rebaten, se deben ocultar.

Volviendo al contencioso catalán tenemos que uno de los argumentos que usan muchos de los contrarios a la independencia (como Esther Esteban) es el hecho de que los empresarios catalanes no son mayoritariamente favorables a la independencia, como si no todos los ciudadanos (empresarios o no) tuvieran derecho a voto. Más que como demócratas hablan como empresariócratas. En el programa de análisis del canal 24 Horas conducido por Sergio Martín, “La Noche en 24 Horas”, decidieron, imagino que para congraciarse con los catalanes, hacer un programa al mes desde Barcelona. En este caso los contertulios son de los medios catalanes. Pues, o yo me voy al baño, o no encuentran a un solo analista en Cataluña partidario de la independencia o, al menos, del derecho a decidir. Curioso en una comunidad donde hacen una cadena humana pidiendo dicho derecho desde Francia a Castellón. O donde este año se han manifestado en ese sentido más de un millón de personas. Esa cadena la pagamos todos los españoles, hasta los catalanes. Que tiempos aquellos cuando con Fran Llorente los informativos de RTVE llegaron a tener hasta mayor consideración que los de la BBC.

Comento sobre lo que he oído. Ni sintonizo TV3, ni ETB ni (si existe) la televisión municipal de Marinaleda.

Supuestos prestigiosos periodistas que creen en la democracia siempre y cuando las personas votemos lo que sea de su gusto y que creen en la libertad de expresión siempre que sea para los que dicen lo que les agrade. Al que opine diferente no se le debe permitir expresarse. Periodistas que no informan sino que desinforman, que no forman opinión sino que manipulan la realidad.

Sin problemas, hasta María Patiño se considera periodista, aunque sea de los intestinos.
 
Fermín.

domingo, 21 de septiembre de 2014

RAJOY EL SIBILINO


Desde que Rajoy consiguió la victoria en las generales a final de 2.011 ha seguido la estrategia de mantenerse en segundo plano. A Rajoy, como presidente de gobierno que es, la Constitución le atribuye la facultad en exclusiva de proponer al rey el nombramiento y separación de los miembros de su Gabinete. Es decir, quien los nombra y separa en la práctica.

A lo largo de lo que llevamos de legislatura se han aprobado, o propuesto, leyes controvertidas. Ahí tenemos la LOMCE que defendió Juan Ignacio Wert, la reforma laboral cuya cabeza visible era Fátima Báñez, las restricciones del aborto de Gallardón que parece que acabarán retirando, entre otras. El peso de la defensa de estas leyes recae sobre los respectivos ministros, pero evidentemente la responsabilidad última es de Rajoy que es quien los ha puesto ahí.

Sus apariciones públicas son escasas. Por ejemplo, a lo largo de la legislatura y dada la gravedad de la crisis que provocaba continuos aumentos del desempleo la encargada de dar tan nefastas noticias era Báñez. Eso sí, en agosto, ante unos mejores resultados en las cifras de paro fue él quien dio la buena nueva. Salió ante los medios y se congratuló de que su política económica y laboral estaba empezando a dar frutos.

Evidentemente esto tiene una clara intención electoral. El cabeza de cartel en las próximas elecciones será él, no sus ministros, por lo tanto le interesa dar una imagen de estar por encima del bien y del mal. No asumir excesivas responsabilidades ante la ciudadanía. Dar una imagen de buenismo similar a la que ofrecía el anterior rey. Solo si las noticias son positivas da la cara para apuntarse el tanto. Por tanto nos debe preocupar verlo tan poco.

Esta actitud no es casual sino propia de una estrategia diseñada por él y sus asesores. Aunque lo cierto es que tenemos otros ejemplos diametralmente opuestos. El máximo exponente de ello es Pablo Iglesias, líder y cabeza visible de Podemos quien, gracias fundamentalmente a su omnipresencia en los medios, ha conseguido unos inesperados y sorprendentes resultados electorales. De ello ha tomado nota Pedro Sánchez quien procura también salir en los medios. Controvertida ha sido su intervención esta semana en el Programa de Telecinco “Sálvame”. Pero, evidentemente, él va donde están los votos.

¿Quién sigue la estrategia adecuada? El tiempo lo dirá, pero parece que a los votantes les gustan los políticos que dan la cara, que se explican y que ofrecen sus ideas y sus propuestas en los medios. Intervenir solo en la tribuna del Congreso puede ser insuficiente, ya que los debates resultan largos, tediosos y predecibles. Las personas que los siguen son escasas.

En cualquier caso esta estrategia de Rajoy, equivocada o no, puede tener su lógica. La que puede parecer paradójico, por no decir contradictorio es el hecho de haber convertido a García-Margallo en el principal portavoz del gobierno acerca de la cuestión catalana. Esta semana ha sido el encargado de dejar caer, sugerir la posibilidad de la aplicación del artículo 155 de la Constitución si Mas persevera en su actitud. Y no es la primera vez, ya había tenido llamativas intervenciones al respecto. Curiosamente el ministro de Asuntos Exteriores. Esto es una clara una decisión estratégica. Es extraña pero ha de tener alguna explicación que se me escapa.

El asunto catalán es en realidad una partida de ajedrez en la que Mas juega con blancas y, por tanto, lleva la iniciativa. Pero en cualquier partida cada jugador lleva previstas antes de realizar los movimientos varias jugadas y alternativas. ¿Cual será la celada que tengan preparadas las negras para desactivar el proceso? ¿Acertará Rajoy?

Parece ser que existen unas inteligencias superiores (dirigentes políticos) que mueven los peones (ciudadanos) sin importarles su sacrificio con el fin de ganar la partida.

En fin:
“Los designios del Señor son inescrutables”.
“Dios escribe derecho con renglones torcidos”.
 
Fermín.

domingo, 14 de septiembre de 2014

LA COBARDÍA DE MAS


Muerto el dictador la ilusión por la recuperación de la democracia inundó el país. Muchos no habían nacido o éramos pequeños cuando en nuestras calles se escuchaba aquello de “Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía”, principalmente en las zonas con un sentimiento nacionalista más implantado. Se consiguió un sistema democrático medianamente aceptable y homologable al de los países de nuestro entorno.

El problema nacionalista se intentó resolver, sin éxito, con la implantación del “Estado de la Autonomías”, dotándose a éstas con una capacidad de autogobierno difícil de encontrar en el resto del mundo. Sin embargo las presiones nacionalistas persistieron y persisten hoy día, más acentuadas si cabe.

No toda la responsabilidad es del nacionalismo. La responsabilidad también recae sobre los sucesivos gobiernos centrales que, en vez de llegar a acuerdos para cerrar de una vez por todas el sistema autonómico, estableciendo de forma meridiana las competencias que deben corresponder a cada nivel de la Administración, no han dejado de ceder ante el nacionalismo con la vana esperanza de saciar sus apetencias. Unos, los vascos, aprovechándose de la presión terrorista de una banda de criminales (no es mía la frase de “ETA mueve el árbol y el PNV recoge las nueces”). Otros, los catalanes, vendiendo el apoyo parlamentario a los gobiernos centrales a cambio de más y más cesiones competenciales y de financiación.

Ciñéndonos a Cataluña. Ya en 1.993 Felipe consiguió su apoyo a cambio de diversas concesiones, con la cesión parcial del IRPF a la cabeza. Se superó Aznar en 2.006 quien, tras una desagradable campaña electoral anticatalanista, al no conseguir su pretendida mayoría absoluta (eufemísticamente llamada mayoría suficiente) tuvo que realizar ante Pujol cesiones inauditas. Mayores concesiones en el IRPF, no recurrir ante el Constitucional la Ley de Política Lingüística (ley que impide a muchos escolares recibir la educación en su propio país en su lengua materna, que proscribe en la práctica al español de la vida pública y que llega al paroxismo al obligar a rotular en catalán) e incluso algo tan sorprendente como vetar a Vidal-Quadras como líder popular en Cataluña (Pujol decidiendo quien no debía encabezar otro partido catalán). Es alucinante hasta donde puede llegar el intervencionismo de los políticos en la vida de los ciudadanos. Aznar, con evidentes intereses cortoplacistas, firmó, firmó y firmó.

El desafuero continuó. Cuando, a diferencia de la transición, no existía una demanda social real, los políticos (que elegimos para que nos solucionen nuestros problemas y tienen la virtud de crearnos más) iniciaron un proceso de aprobación de nuevos estatutos de autonomía (si establecemos la analogía entre constituciones y estatutos, tenemos que la norteamericana tiene más de dos siglos y lo único que han hecho ha sido enmendarla), cuando no llegaban a las tres décadas de vigencia (todos, populares, socialistas, IU y catalanistas). Todos estos estatutos se aprobaron por los cuerpos electorales, pero con porcentajes de participación ridículos (en Andalucía en torno a un paupérrimo 36%). El gobernante más inepto que ha sufrido nuestra reciente democracia (Rodríguez Zapatero) no tuvo mejor ocurrencia que garantizarle al nacionalista Maragall la aprobación por las Cortes del Estatuto que aprobara el Parlament. Después se vio obligado a recular, pero el daño estaba hecho. Los catalanes vieron como su voto directo en referéndum se vio anulado en parte por el Constitucional habida cuenta de que parte de él tenía evidentes divergencias con la Carta Magna. Legal, pero difícil de entender por la población. Todo sin necesidad.

Un sistema educativo controlado por el nacionalismo, una imposición de una cultura sobre otra establecida legalmente, una crisis económica cuyos precedentes datan de la Gran Depresión, un sentimiento catalán de que Madrid no respeta sus decisiones, entre otras razones, han creado el caldo de cultivo para que nos encontremos en la actual situación.

Artur Mas se ha mostrado como un político cobarde que en vez de tomar el toro de la crisis por los cuernos (la situación catalana también tiene causas en la nefasta gestión del tripartito) no tuvo mejor idea que plantarse en Moncloa y plantearle un ultimátum a Rajoy (“o me das beneficios económicos y más competencias o levanto el pueblo catalán con el espantajo de la independencia”). Esto es a todos luces inaceptable por un gobernante sea socialista o popular. Máxime teniendo en cuenta el alto déficit público que obligaría a quitar a otros lo que se diera a Cataluña. La negativa era lógica. Mas inició su huida hacia delante tomando decisiones unilaterales como convocar una llamada consulta pseudoindependentista y hasta formuló las preguntas. Evidentemente con políticas de hechos consumados no se hacen las cosas.

Los nacionalistas han prometido a los catalanes el paraíso terrenal en Cataluña. Una reducción del desempleo a cotas idílicas (cuando actualmente supera el 20%), mayor bienestar. Llegan a hablar de que van a conseguir la libertad. Junqueras llegó a declarar la posibilidad de doble nacionalidad cuasi generalizada. Otra dirigente de ERC declaró que la causa de la corrupción en Cataluña era su pertenencia a España. Y por supuesto, el Barça en la liga española, que jugando contra Girona o Sabadell no se recauda para pagar los veinte milloncitos a Messi. Etc., etc.

Esta moto la compra cualquiera, tanto los que se sienten nacionalistas como aquellos que no siéndolo viven una difícil situación económica. Pero no resiste el más simple análisis. Y Mas lo sabe. Con el desastre económico que supondría, ¿cómo se les puede plantear a los catalanes que iban a imponer las condiciones?, ¿que el resto de los españoles (evidentemente más bajitos, feos, vagos, ignorantes, etc. que los nacionalistas) aceptaríamos sin más su independencia?, ¿que nuestros mercados continuarían abiertos para los productos catalanes?, ¿que no saldrían de la UE y por tanto no sufrirían aranceles? Seremos más tontos pero, ¿tanto?

Les hablan de conseguir la libertad cuando no sería más que cambiar de dueños. Dueños no menos corruptos que curiosamente plantean entre sus primeras reivindicaciones la independencia judicial y las competencias tributarias. Tienen transferidas las competencias de instituciones penitenciarias y las usan para hacer la vida en prisión menos dura a sus amigos. Conocido lo que se conoce, ¿alguien tiene dudas del porqué de estas reivindicaciones?

La propuesta de Junqueras tiene su gracia, poco menos que decirles a los catalanes que los que lo deseen podrían seguir siendo españoles. Pero señor Junqueras, ¿que Estado aceptaría que dos, tres, cuatro millones de habitantes de un país extranjero (50% o más de su población) pudieran votar en su territorio?. Poco menos que proponer que ni con su independencia nos libraríamos del chantaje nacionalista. Más seriedad.

Sobre la dirigente de ERC el comentario que se me ocurre es admitir mi responsabilidad en los trapicheos de Pujol. Y lo de Messi, muchos votos que mueve el fútbol.

Todo esto la sabe Mas, quien no persigue la independencia (otra cosa es ERC). Mas lo que pretende con el referéndum es (gane o pierda) presentarse ante Rajoy con un importante apoyo ciudadano para exigir más competencias y financiación. Mas no quiere la independencia porque se le acabaría el victimismo, el culpar de todos los males a Madrid, y tendría que asumir la responsabilidad de un verdadero dirigente. Pero el proceso se le ha escapado de las manos. Ya no lo controla.

Mas es un cadáver político desde que fracasó en las últimas elecciones autonómicas. Solo queda firmar su partida de defunción que se producirá en las próximas elecciones catalanas. Ha abierto la Caja de Pandora y el proceso está en marcha. Su legado: incremento de la animadversión entre catalanes y el resto, y lo peor para Cataluña, división entre la ciudadanía catalana, entre amigos y familiares que eluden hablar de cuestiones políticas. Para algunos pretendía pasar a la historia como el liberador de la nación catalana. Ya nos decía un profesor de filosofía en clase que entre lo sublime y lo ridículo solo hay un paso. Él se irá a jugar por las tardes al Monopoly con Pujol y nos deja el marrón a los demás.

Las manifestaciones de estos años (como la última Diada) nos muestra a las claras el sentir de la sociedad catalana. La consulta no se celebrará, todo quedará en nuevas cesiones de Madrid que ya no evitarán la frustración entre la ciudadanía catalana. Provocarán las reacciones de otras comunidades, y no solo socialistas, ya escucho a Monago, a Núñez Feijoó, a Ignacio González, etc.

La semilla del rencor (gracias a políticos como Mas que la han sembrado) ha germinado. Todos nos veremos obligados a convivir despreciándonos. No hay más que ver el odio que destilan las palabras de algunos supuestos analistas políticos de uno y otro lado. La situación se puede convertir en insostenible. Preveo que acabará produciéndose la independencia (no me atrevo a poner plazo) porque las cesiones no pueden ser ilimitadas.

Solo queda proponer al resto de españoles algo que no harán ni Rajoy ni ningún otro (ninguno querrá pasar a la historia como el que permitió la independencia de Cataluña). No es otra cosa que decir que los cuatro días que nos tocan vivir hay que pasarlos de la mejor manera posible y no debemos encabezonarnos con una idea de patria caduca. Hay que ser civilizados. Es una pena porque seguro que a muchísimos catalanes no les va a gustar. Pero cuando una persona no quiere vivir con otra no se le puede obligar a ello. En esos casos el menor de los males es el divorcio, algo traumático para todos. Si Cataluña lo pidiera habría que concedérselo. Después (cada parte tendría su posición negociadora) se decidiría quien se queda con los niños y el piso. En estos pleitos el que abandona el hogar familiar suele acabar condenado en costas.

Fermín.
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domingo, 7 de septiembre de 2014

LA LIDERESA, ALCALDESA


En una agradable tarde primaveral madrileña pilotaba doña Esperanza su Toyota Verso por la Gran Vía. Reparó en que no llevaba suelto, vio un cajero y pensó: “Pararé en el carril bus un momento y sacaré algo de dinero, ¿quién me va a ver a estas horas?”. Como tantos y tantos ciudadanos. Pero, “¡oh, maldición, los monos!”. Estos monos, agentes de Movilidad procedieron a sancionar la infracción. Doña Esperanza les decía: ¿Pero saben quien soy yo? Esperanza Aguirre, Grande de España, ex ministra, ex presidenta del Senado, ex presidenta de esta comunidad,.... Se les va a caer el pelo”.

Conocidos son nuestros funcionarios, máxime cuando alguien se les pone bravo. Así que ellos tranquilos, con paciencia. Doña Esperanza, mujer multiocupada, después de esperar más de lo que acostumbra decidió marcharse. Con las prisas derribó la moto de un agente. “Que más da, de propiedad pública, ya lo arreglará el ayuntamiento” pensó doña Esperanza. Lo de todos, no duele a nadie.

Allá que se marchó ella en su bólido cuando un coche patrulla de la Policía Municipal la persiguió y conminó a que se detuviera. Ella, caso omiso, era doña Esperanza. Todo esto, lógicamente, también lo solemos hacer el común de los ciudadanos. Al llegar a su domicilio introdujo su vehículo en el garaje, como si tal cosa.
Pertinaces estos agentes que requirieron su presencia. Pero doña Esperanza, que para eso tiene su escolta, los envío a que despacharan a los agentes. Contumaces estos funcionarios exigieron que fuera doña Esperanza la que les diera explicaciones. Lógicamente en un caso similar cualquier ciudadano habla con los agentes, como hizo ella, y ahí queda la cosa. En un caso así a ningún ciudadano lo llevan a comisaría.

Orgullosa de su hazaña, había plantado cara a unos funcionarios, se pasó la tarde alardeando de ello en todos los medios que se le pusieron por delante. ¡Qué ejemplo doña Esperanza!. ¡Qué capacidad!. ¡Qué valor!. Había puesto en su sitio a unos prepotentes funcionarios.

Ahora la Audiencia Provincial ha calificado de delito su hazaña y ha determinado que se tramiten las diligencias. Pero nada, ya nos lo explica doña Esperanza. No hay delito, ella encantada de explicar a su señoría su gesta, si estaba deseando ir. Ella no va ante un juez a declarar, solo a hablarle de su audacia. Allá que se lo contará ella, entre risas y chanzas, con familiaridad. Al final igual incluso quedarán a tomarse unas copas.

En esto que se encuentra don Mariano cavilando a quien señala con su dedo divino. Lo mismo no le da tiempo de modificar la ley electoral a su conveniencia y pierde el emblemático consistorio capitalino. Pone a trabajar sus neuronas y piensa en candidatas.

Ana Botella, empieza don Mariano. Demasiado quemada. Eso de irse a Cascais con cinco cadáveres calientes no es del agrado del votante. Y además, Aznar, ¡qué yuyu!. Descartada.

Cristina Cifuentes. Delegada del Gobierno en la Comunidad. Tan formal y seria. El aparato represivo no gusta al elector, lagarto, lagarto.

Y continúa don Mariano. Sáenz de Santamaría. Eso es que la Cospe se la quiere quitar de en medio. Y además la Cospe todavía anda explicando aquello de los pagos diferidos a Bárcenas. Algo atrancada que se encuentra. Quizá cuando acabe de explicarlo, quizá entonces...

Con desazón, al borde del insomnio, a don Mariano se le enciende la bombilla. Doña Esperanza, la lideresa, con su carisma, alguien del pueblo. Poco después empieza a conciliar el sueño.

Así con doña Esperanza encabezando las listas del PP, los madrileños inundarán las urnas de votos azules. Con doña Esperanza al frente llegaría la libertad. Si alguien no cede el paso a una ambulancia o a los bomberos. Sin problemas, estamos en el predio de la condesa. Si alguien no paga los impuestos municipales, pues nada, lo propio en una liberal. Que alguien insulta a los policías municipales, no hay más que seguir el ejemplo de la primera vecina madrileña. ¿Ley y orden?. Algo propio de fachas carcas. Con doña Esperanza llegaría la libertad a la capital, el libre albedrío, la perfección anarquista. Ni Tierno con su “movida”, vamos.

Quien fuera madrileño para vivir en el feudo de la condesa.
 
Fermín.