domingo, 25 de mayo de 2014

INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

Los catalanes solicitan una consulta para conseguir la independencia del resto de España, y PP y PSOE no parecen dispuestos a permitírselo. El problema es complejo. Ellos plantean su derecho a decidir, pero el problema es delimitar cual sería el ámbito territorial que tendría este derecho. Para los nacionalistas catalanes es Cataluña, para los dos principales partidos el conjunto de los ciudadanos de España. En cualquier caso también podía ser cualquier otro. Supongamos que se celebra la consulta y gana la independencia. En ese caso, si ciudades como Barcelona, Sta. Coloma de Gramanet, Badalona, etc. votan en contra de la independencia que harán los vencedores, ¿las obligarían a independizarse o respetarán, como ellos preconizan, su derecho a decidir? La legislación vigente, establecida en la actual Constitución, determina que la soberanía reside en todo el pueblo español. De tal manera que dicho derecho a decidir corresponde a la totalidad del pueblo español. No es cierto tampoco que, como nos dice el Sr. Rajoy, él no pueda aceptar la consulta catalana porque se lo impide la ley. Cierto es, pero también lo es que la ley (llámese Constitución) se puede modificar, y en la misma se establece el procedimiento a seguir. El problema es que dado el reparto de votos que históricamente tenemos en España, para modificarla, en los dos supuestos que establece la constitución, es necesario el acuerdo al menos de PP y PSOE (además del voto popular). Estas formaciones políticas ya han expresado su postura de no permitir que legal y constitucionalmente se pueda producir la consulta.

Ante ello, ya que con la legalidad vigente les va a resultar imposible, a los catalanes solo les queda la opción de manifestar su postura en los diferentes comicios electorales. Podrían convertir en elecciones plebiscitarias las elecciones autonómicas (aunque habría que ver que postura tomaría CDC dentro de la coalición CiU), no ya porque tuvieran vinculación legal sino por la presión que con ello pudieran ejercer. Fuera de estas vías legales, solo les quedaría subvertir el orden constitucional mediante un levantamiento popular. Hay que recordar que somos hijos de la Revolución Francesa, y en la misma, se subvirtió la legalidad vigente de la época de esta manera. No hay que caer en la simpleza de considerar que el actual sistema de democracia burguesa es el menos malo de los sistemas posibles. Lo anterior sería tanto como decir (como hizo en su momento un norteamericano de origen asiático) que la historia se ha acabado. En tanto la humanidad no se extinga, cabe pensar que pueden producirse con el transcurso de los próximos tiempos cambios sociales, tecnológicos y de otro tipo que nos lleven a superar este sistema y pasar a otro diferente como se ha visto al lo largo de la historia. En cualquier caso creo que la sociedad catalana no está por aventuras y que por tanto no se producirá la independencia.

Por otro lado el principal argumento nacionalista (el “España nos roba”) no parece que tenga mucho que ver con un sentimiento de identidad catalana, sino más bien con una idea egoísta y poco solidaria de aquel catalán que lo mantenga. Al usar esa expresión imagino que no se referirán a Madrid, Baleares, etc. sino a Andalucía, Murcia, Extremadura, etc. Yo como andaluz, y como no me gusta que me llamen ladrón, les planteo a los catalanes, ¿quién les roba, los parados andaluces o, por ejemplo, los hijos de el insigne nacionalista Jordi Pujol, que tienen por afición evadir capitales? O también otros casos que se han dado en la coalición de CiU que más bien parece la cueva de Alí Babá. Por supuesto no hago referencia a ERC, formación de la que de momento no tengo conocimiento de grandes desmanes. En definitiva parece ser que el Sr. Mas procura enfrentar a pobres con más pobres (en vista de la actual situación económica del país) y con este velo nos oculta a quienes realmente (llámense poderes económicos catalanes) deben los catalanes exigirles solidaridad.

Como ya he mencionado anteriormente no parece posible la independencia y todo quedará en cesiones fundamentalmente económicas (una vez más) por parte del gobierno central a Cataluña. Ahí es donde los ciudadanos del resto de España debemos usar el escaso poder que tenemos (nuestro voto) y valorar las decisiones del gobierno a la hora de emitirlo. Por matemáticas lo que den a uno ha de salir de lo que quiten a los demás. No debemos tolerar que nos perjudiquen sólo por mantener la Una, Grande y Libre. Antes, aunque sea una locura, cederles la independencia. Al hacerlo, como parece que no manifiestan el mismo interés por abandonar la UE que España, hemos de hacer valer nuestra posición de miembros de la UE, para exigir que el coste que supone para el resto de España lo asuma Cataluña. No podemos permitir el resto de los españoles que, por ejemplo, nos reduzcan las pensiones. El coste económico para Cataluña deben asumirlo y valorarlo los propios catalanes. En definitiva, debemos hacer valer nuestra posición de privilegio. Aún recuerdo las condiciones que nos impuso Francia para acceder a la, entonces, CEE. No podemos permitir que las condiciones de la secesión las establezca Cataluña. En nuestra posición debemos hacerlo nosotros.

Recuerdo que cuando tenía 12 años, ahora tengo 45, un maestro me dijo, ante mi perplejidad, que íbamos a acabar entrando en Francia con el DNI y para Cataluña necesitaríamos el pasaporte. Ya se puede ir a Francia con el DNI.

Por último decir que todos los ciudadanos de un estado tienen derecho a percibir los mismos servicios, con la misma calidad, vivan donde vivan. Si no, a esto no se le puede llamar estado solidario, sería otra cosa.
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